domingo, 5 de octubre de 2014

EL SÓTANO COLOR JAZZ



Por Eduardo D. Benítez

Es una noche de viernes típicamente otoñal, de esas en las que empieza a amainar el calorcito de la temporada estival para hacer sentir una briza que no es helada, pero que demanda una prenda “de más” en la mochila o la cartera de la dama. El empedrado de San Telmo amenaza con provocar tropezones gracias a la leve garúa. El clima está especial para meterse en algún rinconcito cálido, donde tomar una copa mientras escuchamos un show en vivo. Ese lugar, en este caso, se llama Bebop, un club de música que, durante unas horas, hará que nos transportemos a esa experiencia de nocturnidad, ese clima íntimo y algo melancólico de los suburbios, que sólo el jazz puede proporcionar evocando los humores musicales de algún film de Jim Jarmusch o de Woody Allen. El local, está ubicado en la calle Moreno -donde funcionó la antigua Editorial Kapelusz- pegadito a Aldo´s restaurante donde tienen lugar semanalmente importantes catas de vino.

                Para llegar a Bebop hay que bajar una escalera que conduce a un amplio sótano donde las paredes forradas de rojo carmesí, combinadas con columnas espejadas y una luz tenue, le dan al lugar un toque de sensualidad insospechada. Nos recibe Gabriel Cygielnik, programador y ex director de la revista especializada Living Jazz. Conversamos unos minutos, sentados alrededor de una de las pequeñas mesas redondas que engalanan el espacio. Gabriel comenta, entusiasta: “abrimos con ciclos todos los días a partir de diferentes géneros musicales. Tenemos funk, blues, soul, y por supuesto jazz. Eso nos da la posibilidad de convocar a varios tipos de públicos. Grupos de jóvenes, parejas, adultos, expertos del género o gente inquieta por conocer el mundillo del jazz. Tenemos artistas nacionales e internacionales de primer nivel”. En este escenario tienen lugar shows estables de músicos de la talla de Sergio Pángaro, Mariano Otero, y hasta del cantante Pablo Dacal, quien se desliga de sus vestiduras pop´s y elabora un ciclo intimista junto a Hernan Jacinto denominado, Pianíssimo.
La gastronomía del Bebop impele a la distinción como su música. Mientras las luces del escenario comienzan a debilitarse, se nos convida con un memorable sándwich de salmón rosado y rúcula con papas rústicas que viene armonizado de tinto red blend. Es el momento en el que aparece en escena Barbie Martinez Sexteto. La vocalista canta temas de su último disco: Walkin´ (Out the door), reinterpretando standars de jazz de Bill Evans y Cole Porter, entre otros. Más tarde esas melodías apacibles e hipnóticas mutarán en un show más enérgico cuando aparezcan los ritmos del soul y acid jazz de la mano de la banda que capitanea Emme: Living Soul Proyect. La combinación entre las canciones clásicas y la potencia de una apuesta más estridente y moderna puede apreciarse en una misma noche en este sótano sin ningún sobresalto. El resto de lo que se pueda describir sobre este novísimo espacio de jazz conviene experimentarlo en carne propia. 

Nota publicada originalmente en Revista Telma

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